Vivir Exitoso

21 Consejos para Vivir una Vida Mejor

1. Conócete bien 

Una importante causa de frustración es no conocerse a uno mismo adecuadamente. Nos mentimos a nosotros mismos ya sea por desconocimiento de la verdad o porque nos resistimos a ella. ¿Te sientes atrapado en una vida que no te hace sentir feliz al 100%? . Tienes que replantearte si los cimientos que sustentan tu vida son los correctos o no. ¿Por qué? Porque si los cimientos no son los adecuados todo el edificio se tambaleará y, con el tiempo, acabará por derrumbarse.

Debes hacerte una serie de preguntas y tratar de responderlas con sinceridad. ¿Si pudieras volver a nacer que profesión elegirías? ¿Qué actividad estarías dispuesto a hacer sin cobrar sin nada a cambio? ¿Haciendo qué actividad te sientes feliz? ¿Qué capacidades tengo? ¿Qué destrezas o talentos tengo que me diferencian de la mayoría? ¿Qué cosas hago mejor y más rápido que la mayoría? ¿Quiero hacer eso porque realmente me gusta o porque quiero ganarme el reconocimiento ajeno? ¿Quiero tal cosa porque me gusta o porque está bien visto por la sociedad? ¿Cuál es mi definición de una vida exitosa? ¿Y de una vida feliz?

Para dar respuesta a estas preguntas hace falta dedicar tiempo a reflexionar y tener mucho coraje, pues alguna respuesta puede desmantelar toda tu vida de arriba a abajo. Pero mentirte a ti mismo y vivir una farsa nunca te va a traer la felicidad y si no eres feliz que te  va ha importar lo demás?…

2. Sé tú mismo sin importarte lo que los demás piensen de ti

Sólo vivimos una vez y la vida que vivimos es nuestra y de nadie más. Vive tu vida a tu manera y no dejes que los demás te digan cómo vivirla. Es tu especial personalidad la que te distingue de los demás. El ser diferente no es algo malo sino, al contrario, es tu tesoro. No dejes que la presión social te moldee a su antojo. Preserva tu identidad . Tu esencia es tu encanto. Cuando muestras quien eres sin tapujos, de una forma sincera y totalmente transparente, generas en los demás una confianza que te acerca a ellos. Es la llave que te abre la puerta a sus corazones.

3. Nada, absolutamente nada, merece poner en riesgo tu salud

Tu salud es lo primero, va por encima de todas las demás cosas. Evidentemente, tú puedes decir anteponer otras cosas a tu salud, pero ha de ser tu decisión consciente. Sin salud, aunque aún se puede saborear la vida, ésta no sabe tan dulce. Así que la próxima vez que vayas a hacer alguna locura piensa si realmente vale la pena correr el riesgo. Imagínate una balanza y pon en cada lado lo mejor y lo peor que te podría pasar de hacer la actividad. ¿Qué pesa más? Ahora ya eres consciente de los pros y contras de lo que vas a hacer, ahora tú decides.

4. Cada día cuando te levantes muestra gratitud por lo que tienes

Levántate con una sonrisa , da gracias a Dios,  piensa en las cosas bonitas y de valor que tienes en tu vida. Esa gratitud te pondrá en un estado de ánimo positivo que te ayudará a afrontar el nuevo día. Piensa en tu hija pequeña, en tu madre, en tus amigos, en tus experiencias vividas y, en definitiva, en cualquier cosa que te haga sentir orgulloso y con ganas de luchar por ello. Antes de irte a dormir mira las estrellas y despídete de la luna hasta el día siguiente.

5. Dedícale un tiempo cada día a pensar en la muerte

La muerte es un proceso natural de la vida al que tenemos que habituarnos, tenemos que hacerla parte de nosotros. Debemos tenerla siempre presente ¿Por qué? Porque es el recordatorio de que nosotros estamos aquí de paso y que, por ello, hemos de hacer todo lo posible para extraer de la vida todo su jugo. Será el empuje que necesitarás cuando el temor te retenga de hacer lo que quieres y de luchar por lo que anhelas. Además, te ayudará a prepararte para la muerte. Mejor morirse con una sonrisa de paz y satisfacción que con cara de susto. ¿No crees?

6. Apunta siempre alto en tus aspiraciones

Si apuntas alto en la vida puede que no consigas todo lo que aspiras pero de bien seguro que conseguirás mucho más que si apuntas bajo. No te dejes abatir por el fracaso, pues el éxito puede estar justo en la siguiente parada. Ten claro lo que quieres y trabaja duro para conseguirlo, es lo único que te hace falta para llegar a lo más alto en cualquier esfera de la vida.

7. Acostúmbrate a hacer cosas que te disgusten

Es la mejor manera que conozco de decirle a tu perezoso “yo” que aquí quien manda eres tú. Haz la cama después de levantarte; limpia los platos después de comer; estudia media hora más; pedalea un kilometro más, y un largo etc. Son sólo unos ejemplos de cómo puedes entrenarte para reducir la resistencia a hacer aquellas tareas que tendrás que afrontar en tu día a día.

8. Afronta tus miedos

Nuestros miedos nos reprimen de hacer lo que queremos, nos impiden alcanzar lo mejor de nosotros mismos y, con ello, nos cierran la puerta al verdadero camino de la felicidad. El éxito es para los valientes. La mejor manera de ahuyentar nuestros medios es mirándolos directamente a “los ojos”  y correr hacia ellos con determinación.

9. Acostúmbrate a lo inevitable

A veces las cosas no vienen como uno espera. ¿Por qué yo? Da igual el porqué pues la realidad es que “eso” ya está aquí y es para quedarse. Acostúmbrate al mal que te aflige, convive con ello y no te rindas.  La resistencia constante no hará nada más que hacer más profunda tu herida emocional. Ahora más que nunca tienes que saludar el día con una sonrisa y vivir la vida lo mejor que puedas.

10. Nunca pierdas la esperanza

La esperanza por conseguir lo anhelado es el motor de nuestras vidas. Es la mecha que permite que nuestra llama siga su camino. En cuanto pierdas la esperanza tu vida carecerá de sentido y será el fin. Siempre hay luz para la esperanza. Pon todo tu empeño para conseguir lo que anhelas paso a paso y, de no poder lograrlo, al menos habrás sido un digno representante del género humano. En última instancia, siempre cabe un milagro. Así que mira al frente, sigue andando y no pierdas la esperanza.

11. Implementa buenos hábitos en tu vida y practícalos día sí y día también

Son los hábitos los que van a marcar la diferencia a lo largo de tu vida.  Los hábitos se crean practicándolos cada día, si puede ser en parecidas circunstancias (hora y lugar), y durante un tiempo no demasiado largo, pues lo contrario agota y lo que agota molesta, por lo que se nos hará más difícil implementar el hábito.  Poco a poco el tiempo que le dedicas debe ir incrementándose hasta que estés satisfecho con los resultados que de él obtienes. Implementado un hábito te será más fácil implementar nuevos hábitos en tu vida.

12. Pasito a pasito se llega más lejos

Estoy segura que ya conoces el cuento de la tortuga y la liebre. Pues sé tortuga y olvídate de correr rápido, pues las cosas que merecen la pena cuestan mucho esfuerzo y corriendo rápido también te cansas rápido. Paso a paso es como llegarás algún día al destino deseado. Es como el que quiere levantar 50 kilos sin haber entrenado nunca antes. ¿Qué pasará? Pues que no tan sólo no los levantará sino que además se romperá por la mitad. Eso mismo vale para cualquier esfera de la vida. No trates de correr más de la cuenta si no quieres acabar mal parado.

13. Despiértate antes

A día de hoy yo me despierto a las 5:30 am. No es que sea muy pronto pero tampoco tengo necesidad de más. Para mí lo ideal es despertarse cuando empieza a salir el sol. Así es como está escrito en nuestros genes después de cientos de miles de años de vida sin electricidad. No es natural, ni bueno para nuestra salud, el quedarse muchas horas despierto por la noche. Pero no tan sólo por salud, que no es poco, sino también por la productividad que se gana. Despiértate antes (no antes de las 5 am, pues tampoco eso está escrito en nuestro genes) y a las 10 am, cuando la gente justo empieza a trabajar tú ya habrás hecho gran parte de las tareas que tuvieras asignadas. Además, la tranquilidad de las primeras horas del día es perfecta para meditar, reflexionar y trabajar.

14. Vete a dormir a una hora prudente

Intenta evitar por encima de todo quitarte horas de sueño. Si te despiertas pronto duérmete pronto. Acostumbra a tu cuerpo a un horario y respétalo. Tu cuerpo es como un reloj que si no lo tocas mucho no necesitará los ajustes de un relojero (y quien dice relojero dice médico).Cada persona es un mundo en cuanto a las horas que necesita para tener un descanso adecuado.

15. Resérvate un rato cada día para pensar

Ordenador, televisión, trabajo, pareja, niños, y demás pasatiempos u obligaciones llenan nuestras ocupadas vidas. Estas actividades y tareas se adueñan de nuestro tiempo y sin darnos cuenta este pasa sin que nos detengamos ni un instante para pensar, planificar y reflexionar. El mejor momento para hacerlo es o bien a primera hora de la mañana justo después de despertarnos o bien a última hora de la noche antes de acostarnos. El silencio será el compañero ideal de nuestros pensamientos. Verás como dedicando sólo media hora al día (una hora sería mejor) a planificar y pensar sobre las cosas que te interesan pronto obtendrás resultados. La claridad de ideas se traducirá en saber mejor quien eres tú y qué es lo que quieres de la vida.

16. Cada cosa a su tiempo y en su sitio

El trabajo se hace en el lugar de trabajo y en horario de trabajo. Acostumbrarse a llevar trabajo a casa es un grave error. La casa es para descansar y pasar rato con tu familia no para encerrarte en tu cuarto trabajando hasta altas horas de la mañana. ¿Cómo solucionar esto? Hay que ser productivo en el trabajo, de lo contrario siempre nos quedarán tareas pendientes por hacer. En este mismo blog encontrarás muchos y muy buenos consejos de productividad personal pero, sin duda, yo te recomiendo leerte y aplicar día sí y día también lo explicado en el artículo: las dos grandes leyes de la productividad Aquel que trabaje en casa tiene que establecer un horario bien claro de trabajo y mantenerse fiel a este. Asimismo, debería utilizar una habitación únicamente para trabajar. Cuanto menos se mezclen el trabajo y la vida fuera del trabajo mejor.  En resumen, cuando acabes tu jornada laboral debes de desconectar completamente del trabajo, de lo contrario tu salud física y mental se resentirá.

17. Sal de excursión a la naturaleza

Una vez a la semana o cada dos, habría que salir de excursión, solo o acompañado, a algún sitio en el que se esté en contacto directo con la naturaleza. Ya sean a la montaña o a la playa las excursiones nos ayudan a desconectar del ajetreo diario. Respiras aire puro, alegras la vista y tonificas los músculos. ¿Qué más se puede pedir? Algunos de los recuerdos más bonitos de mi vida tuvieron lugar en una de esas excursiones. El ser humano vivió durante milenios en contacto con la naturaleza, es nuestro hábitat natural, y así lo tenemos escrito en nuestros genes.  Cada vez que estamos en contacto con la naturaleza percibimos una conexión especial con lo más profundo de nuestro ser.

18. Haz ejercicio cada día

El ejercicio moderado pero constante es la mejor medicina natural que existe. Haz un poco de ejercicio cada día. Tu bienestar mejorará notablemente, dormirás mejor, podrás aumentar tu círculo de amistades y, por si todo esto fuera poco, tu aspecto será la envidia de tus amigos. La clave para  no desistir al mes de empezar es desarrollar el hábito de entrenar desde el día uno, sin fallar ningún día (salvo excepciones), durante no mucho rato y a un ritmo moderado. Yo por lo menos hago  treinta minutos de aerobics antes de dormir y me va super bien. Recuerda, moderación y constancia son la clave del entreno saludable.

19. Menos es más

Aplica esta regla para casi todo aquello sobre lo que tengas dudas en relación a la cantidad ideal. Una exposición cuanto más corta y clara mejor. Un libro corto que condense su doctrina mejor que uno largo que lo único que hace es dar vueltas al mismo asunto. Elimina todo lo que no aporte nada de valor y deja la esencia.

20. Sigue una alimentación sana

Hoy tenemos suficiente información como para saber que es sano y que no. No hace falta ser lumbreras para tener una dieta equilibrada. ¿Los beneficios? Innumerables en comparación con el mal que nos produciría comer basura. En tu dieta debe haber (1) legumbres, (2) verduras, (3) frutas, (4) pescados, (5) carnes y (6) pastas. Debiendo consumir de las primeras más cantidad que de las últimas. El desayuno debe ser sustancioso, comer con moderación, merendar si tienes hambre  y cenar ligero.

21. Todo cambia

¿Estás pasando por un mal momento? No desesperes ni caigas en una profunda depresión por ello porque todo cambia, nada es permanente. Hoy estás abajo pero mañana puedes estar arriba. Mira hacia atrás y piensa las vueltas que ha dado la vida para ti. ¿Quién te lo hubiera dicho a ti por aquel entonces que las cosas irían como finalmente han ido? Las células de nuestro cuerpo cambian constantemente, se nos cae la piel y vuelve a crecer, nuestras emociones cambian, las circunstancias cambian constantemente, todo, en definitiva, cambia. Si estás en la cima estate alerta no vayas a caer con el cambio. Si estás en el hoyo prepárate para subir la escalera cuando aparezca.